¿Qué es Mundo Gordoncho?

¿Te gusta el mundo de la comida?
¿Sueles rebañar el plato y te zampas hasta las migas que hay en el mantel?
¿Eres de los que no perdonan el dulce con el café de sobremesa?
¿Te sobra algún kilillo pero eres feliz con tus redondeces porque estás hasta el moño de hacer dietas?

Amig@, éste es tu espacio. Un blog ameno que tiene un ingrediente común, la comida. Pero aquí no hay pedantería gastronómica, sino mucho humor, artículos interesantes, recetas, fotos de comida y hasta tertulias (sin vergüenza alguna) para hablar de lo que más nos gusta: COMER

lunes, 25 de abril de 2016

10 cafeterías de Dublín que molan: # Top 10: Craft Coffee Roasters

Si en Madrid para tomar un café medio decente nos tenemos que meter en pleno centro y callejear por los barrios más modernitos, en Dublín te puedes tomar un café bien rico en un buen número de locales por toda la ciudad.

Como nos encanta el café y Dublín se está convirtiendo en una ciudad muy londinense/ neoyorkina con esto de servir buenos cafeses, en nuestros ratos libres nos gusta visitar y probar café en lugares chulos, modernitos y con buena decoración. 

Empezamos nuestra lista de los mejores coffee shops dublineses con Craft Coffee Roasters, una cafetería un poco alejada del centro, (Dublín 8) y con vistas al río Liffey.

Amplia y elegante, decorada con azulejos y paredes negras y blancas, dos puertas facilitan la entrada y salida de los amantes del café y de los bollos, porque claro, Craft Coffee Roasters también sirve croissants, muffins, bizcocho de zanahoria o deliciosas galletas, aunque mejor nos centramos en el café y dejamos para otro día el dulcerío... Los precios entran dentro de la media irlandesa: 2,80 € por un ameriano o 2,75 € por un latte y las tazas son de color negro, color que curiosamente ninguna cafetería de Dublín hace uso. Por supuesto, tienes opción de llevarte el café en su paper cup (en este caso de color blanco y con el logo sellado a mano) y podrías pasar toda la mañana con tu ordenador o móvil porque tienen conexión wifi. 

El café sabe rico y aunque no queda del todo claro su exacta procedencia, puedes adquirir paquetes de café de Cork Coffee Roasters (que tienen un logo muy chulo de un oso rugiendo a los cuatro vientos) en alguna de sus estanterías... y queremos creer que el café es tostado y envasado en la ciudad irlandesa de Cork. 





P.D.: No sabemos qué pinta el poster de la película "Los 10 mandamientos", de Chartlon Heston pero hacemos la vista gorda porque el café está bueno :)



martes, 5 de abril de 2016

Joraña que joroña: Semana griega en Lidl

Ayer lunes 4 de abril comenzó la semana de productos alimenticios griegos en el supermercado Lidl. O la llamada Big Fat Greek Savings! de Lidl. Y como nosotros somos muy del comer y muy mediterráneos al mismo tiempo, no nos hemos querido perder una visita casi obligada a esa exposición de manjares de nuestros vecinos los griegos. 

Eridanous, qué gran amigo nuestro, nos trae a Dublín yogur griego, queso feta, queso halloumi (aunque éste sea originario de su vecino Chipre), aceite de oliva virgen extra, salsa tzatziki, pan de pita con ajo y cilantro, pinchitos de cordero, pulpo troceado, anillos de calamar, mejillones, musaka, gyros, kalamaki, halva o incluso ouzo, un anís griego que se sirve a modo de aperitivo. 

Que sí. Que es más que probable que muchos productos resultan un poco caretes por venderse en un país extranjero como éste. Y que seguramente algunos sean empaquetados en Holanda o Reino Unido y tengan de griego lo que yo de filipina. Vale. Pero eso no nos quita la ilusión de comprarlos y que buena parte de ellos tengan una calidad aceptable. 

Nos hemos llevado a casa una selección muy pequeñita, casi simbólica, ahorrándonos el tema dulce, (que tenemos que ir enfilando ya la operación bikini de aquí a verano):



Garlic and coriander pita bread
Kalamata olives
And green beans with tomato sauce (que están de muerte, de verdad)


lunes, 28 de marzo de 2016

Easter eggs

Cuando era pequeña y llegaba la Semana Santa, recuerdo a mi abuela llegar a casa con tres huevos de chocolate dorados, comprados en la pastelería Montes, situada casi en mitad del pueblo (un pueblo llamado San Sebastián de los Reyes, en Madrid) y que tenía cierta clase en cuanto a calidad del producto. Eran los famosos huevos de pascua, unas delicias de chocolate con leche casi macizo y que mis dos hermanas y yo comíamos con una tremenda delicadeza y pausa, supongo que para alargar todo lo posible ese momento tan feliz en nuestras cortas vidas como era comer chocolate.

Unos cuantos años después y ahora viviendo en Dublín, me doy cuenta de lo que mucho que han cambiado las cosas en lo que se refiere a huevos de chocolate. La mayoría de nosotros ha cambiado el huevo artesanal de esa pastelería de barrio fina pero cercana, a adquirir en el súper más a mano un huevo Kit-Kat, Mars, o ya puestos Cadbury, ésa gran conocida marca de chocolate inglés, y también omnipresente en todas las grandes y pequeñas tiendas de alimentación irlandesas.




Estos días las tiendas de Dublín se han llenado de estanterías con huevos de las grandes marcas de chocolate conocidas en todo el mundo: Kinder Bueno, Mars, Kit-Kat, Toblerone, M&M's, y la marca estrella, Cadbury, Y quizá de entre los más conocidos, el huevo estrella sea el famoso Cadbury's Creme Egg. Santo y seña de los huevos de pascua en Reino Unido- Irlanda. Un huevo de chocolate relleno de una crema blanquecina, que viene a imitar al aspecto de la yema de huevo. Así leído suena un poco asqueroso, pero el jodío huevo de chocolate está bueno. Doy fe de ello.

El otro día leía en un periódico local que los huevos de pascua de chocolate están estrechamente relacionados con la invención del molde de chocolate. Y ahora, un poquito de historia para ponernos en situación... Antes de 1828, el chocolate sólo era consumido en forma de bebida caliente, sin embargo en 1847, el inventor y maestro chocolatero Joseph Fry descubrió que si se mezclan cacao en polvo, azúcar y la mantequilla de chocolate, se podría obtener una pasta que fuera moldeable. En 1824, John Cadbury abrió su primera tienda en Birmingham, Inglaterra, donde se vendían tés, café y chocolate caliente. Cuando Fry descubrió que al chocolate se podría dar forma, John Cadbury empezó a experimentar con moldes y pastas de chocolate.Los hijos de John, Richard y George, heredaron la compañía de su padre e 1861 y ya en 1875 crearon el primer huevo de chocolate. Ya en el siglo pasado, en 1919, Cadbury y Fry se fusionaron y en 1923 produjeron el primer huevo de chocolate relleno de crema, sí, un prototipo tempranero del actual Cadbury's Creme Egg. En 1963, Fry's Creme Egg se pone a la venta en el mercado, aunque en 1971 cambia definitivamente su nombre por el de Cadbury Creme Egg.




jueves, 16 de enero de 2014

¿El tigre Falcao?

No sé si será por cuestión de asociaciones, pero yo me encuentro ese tigre gigante de peluche pegado a la pared de un bar... y lo asocio mentalmente con el "tigre Falcao". Cosas de ser un poco futbolera... y de ser atrevida entrando en sospechosos bares.

Por cierto, una horterada en toda regla, ¿no?

domingo, 29 de diciembre de 2013

El Gourmet Solitario

En la biblioteca de mi barrio he encontrado un libro de lo más curioso. Se trata de un cómic titulado "El Gourmet Solitario" que por primera vez en la historia de las narraciones mundiales, y no creo que haya otro igual en el mundo, relata lo que va comiendo un comerciante japonés en su periplo por las calles de Tokio y otras localidades japonesas.

Es como hacer un libro de lo que nunca se contaría en un libro... porque, ¿a quién le importa lo que coma un tipo mientras nos cuantan una historia ? Siempre se narra todo lo demás. Pues a nosotros sí, y por ello nos ha ENCANTADO. Y ahí reside el encanto de esta novela, que va de algo muy simple, de lo que come un japonés en su día a día.


"El Gourmet Solitario" es una novela gráfica escrita y dibujada por dos japoneses y cada capítulo se convierte en una ocasión para que este comerciante, presuntamente japonés (pero de aspecto occidental) se adentre en lugares recónditos de barrios de todo tipo para acabar comiendo una lista interminables de platos japoneses. El libro, es eso, un recorrido por la gastronomía japonesa de una forma amena y nunca vista antes. Y retratando la gastronomía, de alguna manera retrata sociologicamente a la sociedad nipona.
A lo largo del libro podemos aprender qué es el washoku, la comida típica y tradicional japonesa que se basa en el shushoku o alimento básico, en este caso es un bol de arroz blanco cocido (o en su defecto un plato de fideos) que viene a ser nuestro equivalente el trozo de pan. A este shushoku se le acompaña de okazu, que es el alimento secundario -carne, verdura, pescado-,que son los que aportan minerales y vitaminas. El menú se completa con la famosa sopa hecha a base de pasta de soja, sopa miso y con frecuencia de piezas de verdura que están encurtidas (berenjena, pepino, col china...)
Tonjiru, mezcla de tofu y carne de cerdo; Gyudon, arroz hervido cubierto con carne de vaca; O-toro, ventresca de atún; Mamekan, jalea de judías negras con sirope; Yakimanju, bollos fritos, son sólo algunos de los ricos manjares que el comerciante "prueba" en estas páginas.

Sin duda uno de los capítulo favoritos es uno donde el protagonista se queda hasta las tantas de la madrugada trabajando en la oficina y decide hacer un descanso. Y se le ocurre reponer fuerzas comprando algo de comer en la tienda más cercana. Pero claro, coge la cesta del pequeño supermercado y empieza a coger un poco de tortilla, una sopa miso, algo de ternera con huevos de codorniz, una salchicha, una lata de ternera en conserva, una pieza de nabo, un bol de arroz... total que desvalija los estantes y acaba desplegando todos sus manjares culinarios en la mesa de su ordenador... Termina comiendo como un absoluto hombre loco. Aquí lo llamaríamos un completo gordoncho.


Una novela gráfica muy entretenida y de lo más recomendable, y con la que sin duda, se te hará la boca agua. Yo por si acaso, tendría a mano algo de sushi o un humeante bol de arroz mientras la lees.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Chocolates Garoto


De paseo por el barrio de Anton Martín en Madrid, nos encontramos con una tienda nueva, como tantas que se abren a lo largo del año en la capital. En este caso era una tienda que sólo vendían chocolate. Hasta aquí todo normal, sin embargo, no era una tienda de chocolates con marcas de toda la vida, sino que la única que allí se podía encontrar era Garoto, una marca de chocolates brasileños fundada en Brasil por un inmigrante alemán allá por 1929. Me picó la curiosidad y mi santo (varón) y yo nos llevamos a casa una cajita de 400 gr. llena de chocolates surtidos.



Los bombones Garoto son muy diferentes a los que estamos acostumbrados, los Nestlé, Ferrero Rocher, incluso los famosos Lindt, y una de sus virtudes es que tienen sabores curiosos, como uno que es cocranti de chocolate y cacahuete (y recuerda al famoso chocolate norteamericano Hershey's, Reese's Pieces), uno de chocolate blanco con castaña de Cajú y los de sabores éxoticos como piña o coco. 

Sin embargo, en este surtido el Garoto estrella es el llamado "Serenata de Amor", que está exquisitamente bueno... y es el primero que ha desaparecido de la caja (y eso que venían varias unidades). Desde aquí recomendamos encarecidamente que lo probéis. Y cuidado que es muy adictivo. 

Os dejo con un simpático vídeo-homenaje al propio "Serenata de Amor":